Viajando a Milan (I)
Como todos sabéis, desde esta mañana he llegado a Milan (pasando primero por Bérgamo, cosas de Ryanair), para instalarme en el Hotel Certosa que os recomiendo, aunque está algo apartado del metro (Lotto Fiera), aunque está bien comunicado tanto por tranvía como por autobús/trolebús, combinado con un billete de 2 días de transporte por 5,50 €, en pocos minutos y tras algunas estaciones, estaremos cerca del centro.
Milan en esta época del año hay que decir que casi se puede considerar una ciudad fantasma, especialmente por la gran cantidad de establecimientos que están cerrados por vacaciones, cuanto más nos alejemos del centro, más locales veremos sin tener las puertas abiertas, la cosa cambia por la zona del Duomo a primera hora de la tarde, donde mucha gente sale a pasear y a merendar.
Milan no tiene el encanto italiano que puede tener Roma, Venecia, Florencia o Siena, es más una ciudad para vivir y trabajar, con cierta parte histórica y diversos museos principalmente en el Castillo Sforcesco, pero la impresión que puede dejar la capital lombarda en un primer momento es algo decepcionante, una ciudad que debería ser bastante más moderna en comparación al dinero que mueven sus ciudadanos, pero parece presa del inmobilismo de este país.
Antes de poder realizar el tour en San Siro, tuve que aprovechar la mañana para acercarme a una sucursal de Banca Intesa Sanpaolo, requisito imprescindible para conseguir una entrada para el partido y además sin sobreprecio (en el estadio cuestan 5 € más caro), aparte de poder elegir en qué parte quieres sentarte. Ante la imposibilidad de poder elegir el 1º anillo rojo por estar completo (a un precio de 44 €), tuve que elegir el 2º anillo rojo (justo encima) con un precio más que suculento: 11 €, prácticamente al lado de los medios de prensa, que tienen su zona reservada, estando por encima de la directiva y de los miembros VIP.

Después de comer, inicié mi camino hacia nuestro santuario, al estadio San Siro tras una larga caminata desde la parada de metro de Lotto y con una humedad terrible (cercana al 80%), y eso a pesar de estar nublado, nunca pensé que esta ciudad pudiera tener un clima así. Por el camino que se accede al hipódromo, en sus paredes se pueden leer todo tipo de mensajes, casi todos insultos hacia cada hinchada, Galliani, Balotelli, celebraciones de los títulos conseguidos… todo esto sin prácticamente ningún alma por la calle.
Tras el largo paseo, aparece majestuoso el estadio desde la parte trasera, justo el lado contrario donde acceden las personalidades y los abonados de la primera tribuna roja, por lo que para acceder al Museo y poder realizar el Tour del estadio, es necesario dar la vuelta al estadio hasta encontrar la puerta número 14, donde además, un tranvía (el 16) pasa exactamente por la puerta (es el final de línea).


Realizar el tour completo junto con el museo cuesta 12,50 € para los adultos, para los abonados tiene el precio simbólico de 1 €, el museo está compartido por los dos equipos, aunque cada uno tiene su zona propia para mostrar los trofeos, camisetas firmadas, recortes de prensa, fotos de antíguos entrenadores y jugadores, hasta una parte con figuras de cera como pequeña representación de los dos equipos de la ciudad.
Me sorprendió mucho encontrarme con la edición del diario español El País el día siguiente a que España ganara la Copa del Mundo en Sudáfrica, lo tienen guardado en una sección propia con cosas relacionadas con el Mundial, y parece que los italianos no se olvidan de nosotros en este tipo de celebraciones.






Llegó el momento de realizar el tour por dentro del estadio, entrando por uno de los córners, para sentarnos justo en los sitios donde se posicionan normalmente la Curva Sud, que como la propia guia comentaba, los asientos son todos en color azul como mero dato anecdótico, mientras que la Curva Nod, donde están los hinchas del Inter, están en color verde, las zonas rojas y naranjas se consideran como neutrales, pudiéndose mezclar gente de ambas aficiones.
Tras un rato haciendo fotos, casualidad o no, pero no se podía visitar la zona de vestuarios del Inter, únicamente la del Milan (para mi suerte), así que para allá fuimos, teniendo que salir del campo y volver a entrar por una entrada especial. Todos conocéis esta parte: la sala redonda donde se sientan los jugadores convocados, cada uno con su zona asignada y en el centro una mesa con el escudo del Milan, aparte de otros utensilios, como salas de masajes etc.

La sala es mucho más pequeña de lo que puede parecer en las fotos, y sin saberlo, me senté en la de Rino Gattuso, que la guía poco después empezó a citarnos a quien pertenecía cada una de ellas, como en el caso de Ambrosini, que ocupa actualmente la que era en su momento de Paolo Maldini, curiosamente, Alexandre Pato ocupa la butaca que fue primero de Shevchenko y después de Kakà, los dos que abandonaron el club, ¿pasará lo mismo con el actual número 7 rossonero? Esperemos que no.


De nuevo volvimos a entrar al campo, pero en esta ocasión por un lateral, justo por la zona de banquillos, aunque se nos impidió pisar el césped, porque estaba preparando el terreno primero para el partido que se disputa mañana entre el Inter de Milan y la Roma, para la ida de la Supercopa de Italia, para el día siguiente, el trofeo Berlusconi entre Milan y Juventus. Una planificación lamentable, viendo que por falta de luz, es necesario cambiarlo hasta siete veces al año (sobre todo en invierno con las heladas y la nieve), cuando en otros campos de Europa, no pasan de dos. La zona exterior es de un color verde más apagado, debido a que es sintético.
Tras acabar el tour, me pasé por la tienda que posee el estadio para ambos clubes, pero cuentan con poca cosa, aunque al menos sí que pude ver que hay polos de mi talla
, que compraré a partir de mañana, en cuanto descubra donde se encuentra el nuevo megastore del Milan.


Abandonado de momento la opción del fútbol hasta el domingo, volví sobre mis pasos para refrescarme con algo de agua (hay varias fuentes repartidas por la ciudad, algo es algo), y me marché con el metro hasta el Castillo Sforcesco, una de las joyas de Milan que muy poca gente conoce (todo el mundo asocia el Duomo como lo principal para ver en esta ciudad), en este sitio, aparte de admirar los restos históricos, hay una gran variedad de museos dentro del complejo, donde los viernes a partir de las 14:00 prácticamente son todos gratis, excepto el Egipcio y el Prehistórico que hay que sacar entrada.
Aprovechando que todavia tenía algo de tiempo, fui un poco más allá hasta llegar a la misma plaza del Duomo, y a la izquierda, la famosa galería Vittorio Emanuele donde se concentran las mejores marcas de ropa italiana (Gucci, Prada, Massimo Dutti etc), aparte de otros establecimientos, cerca de alli se encuentra un Milan Point, pero extremadamente pequeño y que no me gustó mucho, sinceramente, sobre todo cuando vas con la idea de entrar en el nuevo Megastore.
Cansado y después de tantas horas despierto, toca volver al hotel para escribiros esta experiencia, mañana tocará seguramente visitar el Duomo por dentro e intantar ver algún museo con mayor profundidad, aparte de comprar algo en la tienda oficial del club, junto con la posible visita de la zona del Navigli, otro de los sitios tremendamente turísticos de la zona. Mañana más y mejor.
PD: Se me olvidó comentar que Milan yo creo que es de las ciudades europeas junto con Madrid que más inmigrantes tiene, en este caso, gente de Filipinas (miles) y sudamericanos (cubanos, colombianos y ecuatorianos sobre todo), auténticos italianos se ven pocos (salvo alguna mujer de las que le gusta a GARCI), pero en el metro es una auténtica mezcla de razas…
Smoje – Milanadictos.com









